
Héctor Ortega
Egresado · Asociación Civil San Marcos Ji Tianxiang
No se trata solo de dejar el consumo, sino de aprender a vivir de nuevo.
Venía de hacer mi proceso en la Fazenda de la Esperanza, donde logré construir mis cimientos, pero me di cuenta de que no era suficiente con quedarme en la institución. Para mi recuperación y reinserción social, era fundamental este paso.
Opté por venir a la Casa de Medio Camino para salir de mi zona de confort, alejarme de los lugares donde solía consumir y aprender a vivir sin la sustancia en el día a día.
Al principio tuve muchas dudas, pero con el tiempo entendí lo necesario que es este espacio. Acá uno encuentra el acompañamiento para generar nuevos vínculos, buscar un trabajo que realmente sume a la vida y sanar la relación con la familia, entendiendo que no todos los vínculos son constructivos desde el inicio.
No todos los días son fáciles; hay momentos de frustración, pero en comunidad aprendemos a hablarlo y a apoyarnos. Aprendí a respetar los tiempos, porque querer todo "ya" nos termina perjudicando. Hoy, después de diez meses, me siento cómodo, fortalecido y listo para dar el paso hacia mi independencia, presentándome como el hombre nuevo que soy hoy.

