Historia

De dónde venimos y por qué hacemos lo que hacemos.

La historia de la Asociación Civil San Marcos Ji Tianxiang nace, antes que nada, del encuentro con el sufrimiento humano. No comenzó en una oficina, ni desde un proyecto técnico o económico. Comenzó mirando de frente a personas heridas por las adicciones, la exclusión, la soledad y la pérdida del sentido de vida.

Detrás de su nacimiento hubo años de experiencia concreta en territorio: acompañando personas en recuperación, viviendo procesos comunitarios, sosteniendo crisis, viendo recaídas, celebrando pequeños logros y entendiendo que muchas veces el problema no era solamente la droga, sino el abandono, la falta de vínculos y la ausencia de oportunidades reales para volver a empezar.

Inspirados profundamente por la espiritualidad de la esperanza y por experiencias como Fazenda da Esperança, comenzó a crecer la convicción de que era necesario crear espacios donde las personas pudieran reconstruirse integralmente: cuerpo, mente, vínculos, trabajo y espíritu.

Así fue tomando forma la asociación. Primero desde vínculos humanos concretos, redes de voluntarios, acompañamiento cotidiano y pequeñas iniciativas. Después, con el tiempo, surgió la necesidad de formalizar ese trabajo para poder sostener proyectos más grandes, generar convenios, construir equipos técnicos y crear dispositivos estables de acompañamiento.

Con esa visión nacieron espacios como El Campanario y La Fuente, pensados no solamente como lugares de contención, sino como verdaderas comunidades de vida y reinserción social.

La asociación fue creciendo desde una mezcla muy particular:

  • Experiencia vivida
  • Acompañamiento humano
  • Trabajo profesional
  • Espiritualidad
  • Compromiso social concreto

Nunca se trató únicamente de “sacar a alguien de la droga”. La propuesta siempre fue más profunda: ayudar a que la persona pueda reconstruir un proyecto de vida, recuperar vínculos, asumir responsabilidades, descubrir capacidades y volver a sentirse parte de la sociedad.

Tres pilares de identidad

La esperanza

La dignidad humana

Nadie está definitivamente perdido

Hoy la Asociación Civil San Marcos Ji Tianxiang continúa creciendo desde esa misma lógica: combinar profesionalismo, cercanía humana y una mirada integral sobre las personas en situación de vulnerabilidad, especialmente aquellas atravesadas por consumos problemáticos, exclusión social y rupturas vinculares.